Lo Extraordinario de lo Cotidiano: 367 days-Back and Forward

3 may

Pelea de gallos en Cupey (San Juan, PR) Foto: Angélica Allen

 

Por Lydela Leonor

El diario fotográfico “376 days¨*- Back and Forward”, recoge en imágenes las vivencias de la artista durante 367 días, cada día una imagen. Pero quiero hablar de lo extraordinario en lo cotidiano, de lo descifrable en un conjunto de imágenes que bien recogen la vida de una viajera que va de Madrid a Puerto Rico,  de Puerto Rico a New York y estando en New York otros lugares como: California, New Jersey, Tijuana.

En un intento de descifrar la esencia de las imágenes comenzaré por la primera imagen del diario que es el punto de partida donde la artista inicia el viaje. Esta imagen en Madrid que se percibe fue tomada desde el interior del metro posiblemente desde la ventana, muestra el rostro de una niña sonriente y escrito dice “mil razones para una sonrisa”. Lo que es sin duda la introducción de una experiencia que nos llevará a recordar que la vida siempre nos da razones pero muchas veces pasan desapercibidas.

Y es que el que ha estado en momentos de búsqueda personal, creativa, sabe que hay que partir, hay que irse lejos, de todos o de algunos, pero lejos del lugar que nos ha visto siempre. Partir en un viaje para encontrar razones, y regresar desbordados de experiencias, que esta vez son recolectadas en imágenes diarias, cotidianas y nos invitan a pasear en la intimidad de la mujer, la viajera, la amiga, la hermana, la hija, la artista.

En el diario se impone la ciudad con sus estaciones de trenes, las calles y sus multitudes, las estructuras urbanas y sus desechos, las plazas y sus personajes, los encuentros con amigos y la familia, el espacio silencioso y personal de la artista, la cotidianidad de desconocidos y la que haremos nuestra a la simple vista y a la cercanía del espacio personal de la artista. Curiosamente, la figura masculina se caracterizó por ser la preferida del lente; los hombres con los que se conversa, los que tocan música en la plaza, el amigo, el vendedor, el lector, el hombre negro del tambor, el del teléfono.

Sin pretensiones la artista parece esconderse para hacer una imagen, en otras esta desde afuera, detrás, desde lo alto… Siempre hay un punto de partida, y quedan sugeridas las llegadas. Las imágenes te llevan al instante, ese preciso y único instante del que disfrutamos u odiamos, el de la vida, el de la rutina, pero es el instante ese del que no guardamos  memoria y el que mas bien pasa desapercibido o se desvanece y se descarta por ser simple y rutinario.

En un intento de acaparar esas cosas, esas personas, esos momentos, Allen las rescata y las detiene en el tiempo. En otras, esta muy de cerca, y no existían puntos medios, siempre al extremo, capturando la furia y el caos de la ciudad, lo insensible del espacio ese que es la urbe con sus estructuras gigantes que casi tragan a la gente. El que ha estado en la ciudad sabe que verdaderamente nos traga y luego nos tira y cuando tenemos que partir nos vamos de ella pero siempre pedimos regresar.

Lavapiés (Madrid, España) Foto: Angélica Allen

Desde mi percepción, en Madrid las imágenes nos dicen que nada parece ser nuevo, estas son de las mas íntimas, personales diría yo, y es el único sitio visitado donde de se ve una imagen concreta de una despedida.  Allen se despide, y la evidencia en una imagen donde la despedida se da entre el silencio, la espera, la tristeza accidental, el cigarrillo que nos calma, la bebida acabada, la sonrisa del recuerdo y el ¨regresa pronto¨. De Madrid nos vamos a Puerto Rico en un día gris donde la protagonista de esa llegada lo es la bandera, atrapada justo al centro de otras dos, donde lo único significativo es la visible y única estrella, que se ve sola pero acompañada de otras dos sin identidad. Justamente, así es la imagen que siempre nos hace ver lo esencial en nosotros, que aunque no gritemos, esta allí, y era lo nacional, siempre reafirmándose.

Ya en San Juan…todo es cercano, el lente de Allen casi toca las sonrisas de los rostros infantiles, la cultura se despoja entre lo religioso y lo terrible que puede ser una pelea de gallo, el atardecer ese del que todos pudiéramos vivir enamorados siempre esta presente, pero que el ajetreo de una Baldorioty a las 6 de la tarde nos haría ignorar, y Allen se encarga de dejarlo intacto en varias imágenes.

En San Juan, predomina la familia y los atardeceres para que al partir no se escapen y se queden para cuando regresemos. Y sin despedirnos de Puerto Rico nos vamos a Nueva York, como si existiese un puente, un puente que nos permite ir y regresar las veces que queramos, y es que la ultima imagen de Puerto Rico que es la vista de la tradicional playa que queda justo arriba de una imagen en New York, una enorme estructura que lee ¨Laundromat¨, abruptamente cambiamos de escenario y el lente se encarga de mirar desde lejos, atisbando paisajes e imponiéndose en el reflejo sobre el cristal, el espejo, el agua, yo diría que la ciudad de New York es retratada como si fuese mirada por Allen por primera vez.

 

Puente Williamburg (Brooklyn, NY, USA) Foto: Angélica Allen

En un inicio las imágenes de la ciudad de New York son vistas a lo lejos, yo diría de tanteo, del cuidado ese que se tiene por primera vez en un terreno desconocido, pero que en la medida en que pasaron los días, se percibía que la ciudad se iba tragando el lente, se iba tragando a Allen, la artista infiltrada en la ciudad ¨Niuyorkina¨, sin escapatoria.

La insistencia en el reflejo, quizás para encontrarse en un reflejo lejos de casa,  y así la oportunidad del autorretrato, la intimidad de la carta, la cerradura, el reloj, la estufa, la ropa, la nieve, las botas, la tv, la pizza, la casa, las escaleras, los pies descalzos, todas las imágenes que llevaban el día a día de esos 367 días que son un poco mas que un año. Y es que estando en New York, mirando siempre a simple vista, especulando a fondo y cociendo historias a las imágenes, vi que cuando se viaja a otro lugar parece que se lleva al país en una maleta, y lo digo porque en la medida en que pasaban los días, New York se convirtió en la casa, y en algunas fotos quedaba confundida la realidad puertorriqueña. Por ejemplo, en la manera del entrecejo del vendedor callejero en Manhattan al que el sol le molestaba, y en una vigilia el busto grande con una camisa de nuestro Albizu y justo al lado la niña que sujeta la foto de Filiberto. Y es que si Allen no nos dice que esta en New York yo me creería que esas fotos fueron tomadas al lado de mi casa.

Con simplicidad Allen demostró que en un diario una se entrega, se desnuda, se despoja, comparte el abatimiento y la alegría, en 367 días ella lo da todo.

Leído el 15 de marzo de 2012 en Carolina en la presentación del  libro fotográfico ¨367 days Back and Foward¨ de la artista Angélica Allen.

 

Que paguen coño, y si no que les corten agua y luz

25 abr

Por Lydela Leonor

¨…y si no que los desalojen.¨ Cada vez que se discute alguno de los ¨beneficios de lujo¨ que recibe la clase pobre de esta colonia, entiéndase el maldito PAN, subsidios de agua, luz, vivienda, y como ha surgido en este caso que ¨30,000 mil abonados de la AAA¨ en los residenciales públicos han dejado de pagar $19.76 mensuales que se les impuso como tarifa fija, y tienen deudas, se activa un discurso de odio por parte de un grupo de la ¨clase media¨ que confirman el gran desprecio hacia la clase que vive de la asistencia social que proveen los fondos federales.

Las reacciones en #Twitter no se hacen esperar: ¨30,00 no pagan y no les harán nada¨, ¨mientras el gobierno siga dándole y dándole sin nada a cambio, jamás mejoraremos como país¨, ¨y seguimos trabajando para mantenerlos¨, ¨no son cojos ni mancos…que trabajen como trabajamos todos que dejamos el pellejo¨, ¨que le exijan un mínimo de responsabilidad como a todo el mundo. Pasarles la mano no los ayuda¨, ¨y con todo y cupones no pagan. Mano es un descaro, PAISDEMANTENIDOS¨, ¨que se la corten coño¨, ¨que les corten el agua y la luz, se acabó el mantengo¨, ¨son unos vagos, tengo que pagar y ellos no…¨, ¨tenían que ser de caserío, así cualquiera vive de gratis¨. Estas frases son una radiografía de la idea que tiene la clase media sobre quienes son la clase pobre. La solidaridad es cero. El desprecio es visceral. Y así se nos hace fácil caer en las injusticias. Pero, ¿por qué tanto odio?, ¿por qué tanta ira? Ese odio y esa ira apuntan al  miedo y a la ignorancia que supura la clase media. Como si ser pobre respondiese a una infección humana y no a una realidad social.

Cuando miramos las expresiones vemos a una ¨clase media¨ frustrada por que tiene que trabajar duro para costearse la vida y probablemente no le alcanza para consumir los aparatitos Apple, para pagar la factura de su Iphone, el cableTV, las gafas de moda y me imagino que además del gusto ese por consumir cualquier porquería que no necesitan, pasa que de verdad no les alcanza…claro con sueldos bajos y un costo de vida altisímo, ¿quién vive? ¡Ah, y no paramos de consumir!

La estructura social y económica que el gobierno federal nos impuso y la que nos ha imposibilitado a escapar de un ciclo de pobreza y dependencia ha generado un estancamiento. A pesar de que algunos hablan de la falta de voluntad, el problema es más complejo y profundo. La reacción de la clase media es un desprecio vinculado a la realidad social de que se es pobre por culpa del mismo pobre. ¿Qué pasa si hoy el gobierno federal amenaza con expropiar los bienes de todos los deudores delincuentes de las cuentas de préstamos estudiantiles? La reacción para esos mantenidos seria distinta por que no son pobres. Son muchos los que roban en este país, incluyendo el agua y la luz que los ricos también se la roban. Que te de ira por que tu legislador cobra un sueldo y dietas ridículamente altas, mas tiene guagua, y todo lo que se lleva por el lao. Sin embargo, lo que recibe en ayuda la gente de caseríos es una minucia.

El mito de la ayuda asistencial

Las ayudas no fueron diseñadas para sacar a la gente de la pobreza mas bien se crearon para permitirles sobrevivir y evitar un mayor caos pues el estado necesita tener al pueblo en calma para el bienestar de la corrupción política, y así evitarse verdaderas ¨molestias¨. Entre la clase media existe el mito de que las ayudas y los supuestos beneficios son para lograr salir de la pobreza, lo que es falso. Una de las razones por la que existen esos beneficios es para ¨dar de comer a la gente para que no se rebele o amotine y para que la miseria no se haga crisis política es una estrategia de Washington¨, dice Linda Colón en su ensayo El mendigo que se creía rico.

Entonces, la gente sí, ¨vive de gratis¨, pero ¿qué supone una vida de ¨gratis¨ en un caserío, pues les explico, cuando el gobierno te da salud, educación, vivienda, comida, se obtienen los peores servicios. Se vive una vida en deterioro. Se  te anula y se te  imposibilita para lograr escapar de la dependencia. Nadie quiere esa vida. Nadie. Pero uno se acostumbra.

Imagina que vives con miedo de que tiroteen mientras duerme. Imagina que tienes que levantarte a las 4am para estoquearte en una puerta que abrirá a las 7am, coger un número y esperar y esperar, y recibir un mal trato por el funcionario. Imagina que la última semana antes de que vuelvas a coger los cupones no tienes comida en la nevera para tus cuatro hijos. Imagina que no consigues trabajo porque no tienes quien te preste su dirección de urbanización y por ser de caserío te niegan el empleo. Imagina que te sientes sin posibilidades porque no terminaste los estudios. Imagina que te mataron a tus tres hijos varones por consecuencia del narcotráfico. Imagina que eres incapaz de tener aspiraciones y proyectos de vida. Imagina que vives en la opresión y en la marginación, que te sientes discriminado. Imagina que todos los meses tienes citas, y citas, y citas que casi se convierten en un oficio, en una responsabilidad, en cultura, en algo natural, en tu manera de sobrevivir. ¿Y así es que nos pasan la mano? Lo dudo.

¿Un mínimo de responsabilidad?

Hablando de responsabilidades. El estado ejecutó una estructura socio-económica absurda e ineficiente y ahora que el desorden es mayor, la culpa es de la gente del caserío ¨a quienes se les atribuyen todas las desgracias del país¨. Y de una vez los hacemos culpables de su estado vulnerable en la sociedad, de esa manera de ellos vivir en el ¨mantengo¨, y algunos de la clase media hasta creen que les ha tocado mantener a la gente de caseríos. ¡Ay pol dios! Aterricen. En todo caso les ha tocado mantener a los Estados Unidos de América, lugar a donde va el dinero que aquí se produce. Pero bueno, no hablemos de esas cosas dolorosas que a los colonizados no les gusta escuchar, se ofenden. Volvamos al discurso colonial. Si de mantengo se tratara, pues en teoría colonial, entonces, todos somos mantenidos, y hasta los estudiantes con Beca Pell caerían como mantenidos cuponeros, los servidores públicos empleados con dinero federal, las cadenas de supermercados donde se hace la compra de cupones, los troglo-políticos que administran los fondos federales, y no podía faltar la nación puertorriqueña donde cabemos todos, y que a pesar de eso no se puede valer por sí misma. Las ¨ayudas federales¨ envuelven toda la estructura social y económica del país. La situación es compleja como para enfrascarnos en la tontería de que la gente de caserío ay fo, no pagó.

Si al gobierno estatal le preocupara el bienestar de nuestros compatriotas en los caseríos ponían su voluntad en crear una política pública para promover la autogestión, la independencia económica, la educación, el autoempleo, pero no. La falta de voluntad del gobierno estatal es útil. Mientras más familias vivan en condiciones socialmente vulnerables, más autómatas, más dinerito federal para mis amiguitos, más contratitos, mas ignorantes me entregaran su voto. ¿Y por qué en vez de criticar con toda tu furia a la gente de los residenciales públicos propones maneras de ayudarles a salir de ese estado de pobreza y dependencia? ¡Digo!

Lo aguzados que somos para atacar a las clases en desventaja social, a 30,000 mil familias por 20 dólares mensuales que suman unos miles, y lo sumiso que somos con un gobierno federal que utiliza nuestra mano de obra BARATA y nuestros recursos BARATOS para producir y llevarse el dinero para la gran USA. Si, dinero que suman billones.

¿Y dónde caen las Gotas de Torres? ¿Qué propones qué le hagan a los 30,000 mil que dejaron de pagar? Licuarlos, y tomarlos en una piña colada mientras miras enajenado pal Norte. Yo no quiero pensar que la clase media envidia los subsidios de agua, luz, vivienda y comida, ¡no! porque eso sería una locura más allá de la estupidez, pues el subsidio no es gratis, tiene un gran costo…y es el costo de una vida en miseria. La pobreza trae consigo a la desigualdad social, la mala nutrición, el analfabetismo, la economía subterránea, el clandestinaje, la violencia, la depresión, y sigo…

Los fondos federales en teoría no son solo para los pobres en general son para mantener a este país arrescostado y arrodillado hasta mas no poder, y mantenernos distraídos en peleas bobas con nuestra misma gente. Proponer el corte masivo de algún servicio y el desalojo masivo de las propiedades supondría una gran insensibilidad social. Caos. Una locura. ¿Qué la clase media se sacrifica trabajando duro y no le alcanza? Eso propone el capitalismo, la sociedad de consumo. No te quejes, rebélate. Los ricos han hecho nuestras políticas públicas y esperas que esas políticas te favorezcan a ti, a la clase media. De ninguna manera.

¡Lo ideal es que paguen coño! ¿Esas familias cuentan con los recursos para pagar su factura? Eso no se ha dicho. Que paguen, pero no castigándoles, que no sea una venganza por la supuesta comodidad del beneficio del mantengo, no con la amenaza de un desalojo. La realidad es que el gobierno ha promovido que las personas no establezcan prioridades y eso lo hace tanto la clase media como el gobierno. Lo hemos visto con las deudas en el crédito al individuo y el gobierno.

Y si hoy salen 200 personas del residencial a buscar un trabajo no lo van a conseguir, porque no hay. Y si hoy yo fuese una nena de caserío y Ma tiene 20 pesos en su cartera para pagar la tarifa fija, yo hubiese pedido que no se los diera a los ¨cabrones del agua o de la luz¨, por que sobrefacturan y permiten que el estado le deba billones en servicio…y que mejor me llevara a la playa. Solidaridad mi gente, ellos son puertorriqueños y a quienes vamos a necesitar si algún día acabamos con la colonia y decidimos qué hacer con nuestro pedazo de tierra. Exígele a tu gobierno, dale.

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ReBlogging de Qiibo A los negros: que respeten nuestro sistema de ley y orden por Lydela Leonor

15 feb

ReBlogging de Qiibo A los negros: que respeten nuestro sistema de ley y orden por Lydela Leonor

Extracto de la columna en qiibo.com

“La primera plana del periódico, Primera Hora del pasado 12 de febrero de 2012, leía “Esto es pa’ Morirse”, junto a una foto de la fila de rostros en perfiles de algunos de los 10 jóvenes que fueron llevados a la cárcel, y la mirada peculiar de uno de ellos. La visita a la cárcel es parte del programa “Amando la libertad”, del Departamento de Corrección y Rehabilitación en conjunto con el Departamento de Educación.

El Programa según el Secretario de Corrección pretende “prevenir que los jóvenes lleguen a nuestro sistema, fomentar los valores, utilizar a los jóvenes como portavoces a través de su experiencia y servir de instrumento para que nuestros jóvenes respeten nuestro sistema de ley y orden”. Se lee lindo.

La noticia no explica cuáles fueron los criterios -a parte de ser varones y estudiar en una escuela superior- para la selección de los 10 jóvenes que participaron del Programa. Sin embargo, estoy segura de qué requisitos había, pero no son parte de la noticia. Al parecer no era importante para la periodista indagar las intimidades del programa. Ojalá lo hubiese hecho, tal y como se indagan las intimidades de la “totín” abultada de alguna de las especies góticas de la farándula cirquense de esta patria. Pero anyway!” …continuación en http://qiibo.com/2012/02/13/a-los-negros-que-respeten-nuestro-sistema-de-ley-y-orden/

Capos, Narcos y la Tierra de Nadie

5 ene

Columna Publicada originalmente en qiibo.com

por Lydela Leonor Rodríguez

Cuando era una nena la curiosidad me obligaba a sentarme en el balcón para observar las transacciones del punto de drogas cerca del edificio donde vivía en el Residencial Manuel A. Pérez. Desde allí me percataba que los compradores no eran iguales a los residentes, llegaban en  carros lujosos, los señores vestían corbatas, las señoras estiradas con trajes acicalados, los bebés amarrados en “car seat” acompañando a los papás, gente joven y linda en ropa de fiesta, en fin los compradores parecían venir de otros lugares. Aunque ya no vivo allí sigo visitando a la familia y todo sigue igual que cuando era una nena.

El vendedor de turno que podía ser: el hermano mayor de alguna amiga, el hijo de alguna vecina o algún primo o un tío mío que todavía no había ido a parar a “Guayama” (a la cárcel) o al cementerio municipal, se veía obligado a espantar al “tecato” que era el cliente imprudente residente del caserío. El “tecato” que luego de haber probado tanta droga para confirmar su calidad (trabajo que le daban los vendedores) se había convertido en el cliente sin dinero para saciar su drogodependencia y se arriesgaba a visitar el punto para rogar algún descuento.

A excepción del “tecato”, a los residentes de los caseríos no les interesa gastar su dinero en drogas, pero a algunos residentes, en especial a los varones jóvenes les interesa el puesto de vendedor de droga.  Cuando de vendedor le va bien termina llevando la contabilidad, controlando y haciendo nuevos puntos de venta, ganando buen dinero y matando a unos cuántos para asumir el control total a su alcance convirtiéndose en un “bichote”  con dinero y poder.

Pero el “bichote” en realidad es un “capo bobo” que hace negocios con otros más  “bichotes” que él  y de más poder, y así sucesivamente, el “capo bobo” hace negocios con los intermediarios que trabajan para el Gran Narco Jefe Comerciante al que nunca se le ve por ahí y goza de una identidad invencible e invisible  para ejecutar lo prohibido por la ley. Un poco de jerarquía de narcos para ilustrar, pero no me declaro experta.

A pesar de que Ma me decía que lo que hacían los “bichotes” estaba mal, convivíamos con sus  reglas. Jugábamos afuera hasta que el “bichote” daba instrucciones de que subieran a todos los niños porque había guerra con otro caserío. La vecina dejaba de ser golpeada por su marido abusador hasta que el “bichote” dictaba órdenes de que el abusador desalojara la casa, y a 10 minutos de esa órden ya el tipo había sido sacado a palo limpio y advertido por uno de los empleados del “bichote” de que no se volviera acercar porque a la próxima lo encontrarían en cantitos “por cabrón” y para que no se atreviera “a abusar más nunca de las mujeres.”

Si, así se vive allá entre los edificios amurallados donde la gente de la tierra de nadie tiene la escuela, elCDT, el colmadito, el parque, la cancha, el cuartel, los enemigos, los amigos, la familia en un mismo sitio y así no tienen que salir a ningún lado ni mezclarse con el resto de la población puertorriqueña que tanto los detesta  y desprecia por ser unos mantenidos,  cafres, hacedores de reggaetón, salir en  dubis  y rolos, por vestirse de una manera particular, por usar las carteras de imitación  britto,  por ser negros salvajes, y un sin número de comentarios que he ido coleccionando en las redes sociales de gente que considero clasistas y racistas pero que ellos alardean de ser intelectuales. (Eso es tema para otro escrito.) Comentarios cargados de tanta estupidez humana, de la elite acomplejá con mentes autómatas y colonizadas del Puerto Rico insensible e intolerante.

¿Marginación? ¡Que va!

Los caseríos son reservas humanas para pobres, creados en la década de los 30 con la intención de erradicar el arrabal y no afectar la vista sensible de las clases privilegiadas “gringas” que querían establecerse en la isla. Sin embargo, el aspecto del arrabal no los dejaba y se quejaban de que estos eran generadores de todos los defectos de la sociedad puertorriqueña y que su gente era la verdadera escoria humana.

Al parecer la cosa no ha cambiado mucho porque de los caseríos se tiene la misma impresión que la del arrabal y el gobierno actual sigue preocupado por la imagen de la isla, lo que contrasta con las expresiones del Secretario de la Policía sobre el daño a la imagen de Puerto Rico que hizo el video de “Una despedida a lo boricua”. Por los miles de dólares en publicidad que se ha gastado Fortuño para lavarnos el cerebro y hacernos pensar que todo está más perfecto que la perfección y los constantes comentarios clasistas que se hacen por las redes sociales a la apariencia particular de ciertos puertorriqueños. Hemos caído en la misma actitud de la clase privilegiada “gringa” de los años 30.

En el caserío nos pusieron a todos los arrabaleros para pasar a ser los del caserío, para deprimirnos a la vez, para omitirnos, para volvernos cualquier cosa, para descalificarnos ante todo, para alcoholizarnos, para volvernos criminales, para hacernos malditos dependientes, para volvernos la Tierra de Nadie con un buen sembradío y muy productivo de la desigualdad.

Me he desviado un poco del tema, pero me parece necesario esta introducción para dar paso a lo próximo. A lo que voy, pero si los empleadores de la droga son los residentes de caseríos y barrios que a su vez no tienen el dinero para consumir ni para montar el negocio propio de droga, ¿Quiénes son los Grandes Narcos Jefes Comerciantes con los que se hace el negocio? No hablo del “bobo capo” que vende droga para comprarse tenis caras, la plasma para la mamá y la computadora para la sobrina. Ni del “bichote” que con un liderazgo criminal y estrategias de mercadeo ilegal logró ser el más “bichote” de todos. ¿Quiénes son los Grandes Narcos Jefes? ¡Noooooo! Hablo del verdadero, el Gran Narco Jefe Comerciante de la droga, él que no ha sido arrestado nunca, él que no vive en el caserío ni en el barrio.

Los Grandes Narcos Jefes Comerciantes son los que pueden parar a la policía cuando llegan las drogas y las armas a la isla, son los que tiene mucho poder y dinero, son los que viven y se dan la buena vida mientras reclutan a los del caserío para que le hagan las ventas, son los que hacen tanto billete con el negocio de la droga que hacen otros negocio en ley para lavar el dinero, son los que no se embarran las manos de sangre porque tienen matones que le hacen un buen trabajo “jalando gatillo” y quitando del camino a todo aquel  que se convierta en obstáculo para hacer millones con su negocio de la droga.

Puerto Rico es un país violento y la violencia nace de la desigualdad y por eso mismo el punto de La perla no cerró, solo cambio de sitio, y su clientela con dinero suficiente para soportar la vida drogados va a otro lugar a comprar y el Gran Narco Jefe Comerciante sigue haciendo dinero en otro punto de venta con otros “bobos” con armas y “look” de gatillero temeroso que a muchos les da miedo. Digo a muchos y no me incluyo porque haberme criado con tíos y primos empleados para este negocio, me dice que estas personas de conciencias ingenuas sobreviven a lo que el sistema les otorgó para desarrollar su economía y consumir lo que tú y yo también queremos consumir. Los televisores, la ropa, los teléfonos, los juegos electrónicos y otros artículos que nos ayudan a satisfacer el ego y el espíritu de la cultura consumista de la que todos somos víctimas pero que a ellos se la queremos negar. Sobrevivir a base de una economía subterránea que también le deja mucho dinero a Wal-Mart y Best Buy. Cuando la gente que trabaja dice enojada que le molesta la gente de los caseríos que viven mejor que los que trabajan y tienen mejores cosas y que cómo es posible. A esos les digo que es posible en la medida en que la cultura del consumismo nos dice que tenemos que comprar para ser mejores personas y la gente del caserío no es la excepción.

Mientras los pobres sigan haciéndose más pobres y los ricos haciéndose cada vez más rico, la violencia y la criminalidad seguirán en aumento. Y mientras la clase media y la alta sean clientes asiduos de los puntos de droga, la criminalidad seguirá en aumento. Y mientras el gobierno insista en prohibir el consumo de droga, la criminalidad seguirá en aumento, en la medida en que sigamos viviendo al filo de la desigualdad la violencia será imparable.  Por lo pronto, Fortuño y “Millo” seguirán gagueando ante la criminalidad  y evaluando planes, planes y más planes de cientos de hojas de papel.  ¿Por qué?

Claro está que los pobres venden drogas para satisfacer sus hábitos consumistas, que los de la clase media y alta consumen drogas para lidiar con la complejidad de la vida y que la droga es un negocio de ricos y que los ricos son amigos de los políticos. Por eso mismo es que ves arrestar a los empleadores de la droga, esos “bobos capos” de conciencias ingenuas residentes de caseríos y nunca a los boyantes narcos. Así que ojo con eso. La criminalidad tiene cara de desigualdad  y la desigualdad tiene raza, género y clase social. La droga es un negocio de ricos y los ricos tienen muchos amigos en la política para permitir que el negocio fructífero de la droga que deja mucho dinero, siga siendo intocable.

PELO MALO vs ULOTRICO

8 sep

por Lydela Leonor
Twitter @la_radiobemba

Revisado el 5 de septiembre de 2013

Le siguen llamando pelo malo al cabello de los negros, lo que es una forma más de perpetrar la intolerancia a la diversidad y por ende el racismo. Los cabellos encrespados como el mío, se llaman científicamente ulotrico. Este cabello crece ensortijado y crespo porque las personas en la África Negra evolucionaron características físicas: color de piel, el cabello, forma de la nariz, todo esto, para adaptarse al clima cálido y a los intensos rayos solares.

El ulotrico, cubriendo el cuero cabelludo se comporta como un acondicionador de aire que evita quemaduras cutáneas y calentamiento cerebral. El color de piel, la nariz con orificios anchos, el pelo crespo, no son una maldición sino una respuesta natural a la sobrevivencia, a la vida. Así que los negros y las negras debemos de agradecer la perfección de la naturaleza pues viviendo en un clima como el de África, siendo caucásicos sufriríamos de intensas quemaduras en la piel y de calentamiento cerebral. Sencillo, no todas las personas en el mundo podían ser blancas porque siendo así sería imposible disfrutar de la diversidad geográfica y climática que nos ofrece el planeta.

Aclarado ese asunto, queda prohibido pensar que las personas blancas son superiores y que debido a eso gozan de un cabello bueno o  mejor dicho por su nombre científico lisotrico. La piel clara y el cabello lacio en lugares fríos es lo que manda debido a que calienta menos el sol. Hasta la nariz respingada de los caucásicos responde a la perfección natural pues con ella es posible respirar en bajas temperaturas. Todo esto obedece a la sobrevivencia climática y a la perfección humana no es porque algunos no tuvimos el privilegio de ser blancos.

Todavía hoy, esta reflexión la siento justa, necesaria y obligada, debido a que los cabellos ulotricos de mi familia levantan alarma, miradas incisivas, caras de espantos y cuestionamientos. Al punto, que he tenido que confrontar a alguna mirona insistente con un ¿quieres tocarlo? Soportar que algún imprudente salte a decirme: ¿te lo vas a alisar, verdad? Entonces ahí voy yo con mi discurso sobre el pelo que no es malo y el porqué de los porqueses. Cualquiera diría que el cabello crespo o ulotrico es un defecto de nacimiento que sufrimos todos los negros, hasta pudieran achacarlo al asunto de la creencia en la brujería o dioses paganos de nuestros afro-ascendientes.

la_foto

Yo quisiera no tener que convencer a mi hija de 7 años de que tiene un cabello hermoso, porque detrás de eso viene: “y ¿por qué se burlan cuando estoy con el pelo suelto?”  Y tiene razón,  si ese es su cabello y la condición de ese cabello es elevarse yo me pregunto,  ¿por qué se burlan? ¿Por qué la señora de la fila penetra su mirada en el cabello de la niña hasta incomodarla? ¿Por qué  el niño del parque dice: mami mira el pelo de esa nena, mientras se echa una carcajada burlona? ¿Por qué ella tiene que permitir que su prima le diga que su pelo es malo? Y ahora pregunto yo ¿Por qué nos tienen que causar tristezas nuestras formas naturales? ¿Por qué? ¿Por qué? y ¿Por qué?

Y como no entender su reclamo si yo sufrí esas burlas y para evitar que me dijeran, “nena ese kinki, pasita, pelo de poscón” y la maldita frase clásica; “quien te manda a tener el pelo malo”, los histéricos “jalones” de pelo y lograr la aceptación del grupo de nenas en la escuela, para erradicar todo eso, me sometí al horrible sacrificio del químico alisado y sus tragedias. También soporte horas sentadas para que se me arreglara el pelo malo, y con ello las quemaduras del blower y los insoportables calentones de la secadora cuando se pegaba al cráneo la hebilla caliente que aguantaba el rolo, y lo inevitable, la tortura china: dormir con rolos.

A los 12 años de edad yo estaba segura de que mi pelo era bien malo, lo suficiente malo como para decirme “este jodio pelo” frente al espejo y lo peor, saber que simplemente fue por crecer con ese pelo malo. Era malo, me lo recordaban mis amigas con sus comentarios, las mujeres de la familia con su buen alisado, mi barbie rubia de pelo lacio… ¿Cuán malo puede ser si lo único que hice fue nacer heredando la genética de mis queridos padres? ¿Quién quiere llevar algo malo sobre la cabeza todos los días a la escuela, a jugar? Nadie, es obvio, al menos que tengas de oficio la maldad, y ese no era mi caso.

la_foto Brad

Un día me hicieron descubrir lo que de verdad es ser negra y lo que eso iba a implicar para el resto de mis días. No hablo del color de la piel en sí, sino de lo que es ser negra en mi país y lo que significa para una y para los demás y lo que viene con ese asunto. ¡La intolerancia a la diversidad! Ya reconocida démosle un aplauso. Lo descubrí cuando una señora me dijo, luego de que yo golpeara a su hija, “canto de negra sucia”.  Así que no tan solo llevaba el pelo malo también era “negra sucia”, desde entonces yo entendí que la piel que llevaba era algo serio, allí, yo supe que ser negra no me iba a permitir enganchar los guantes y que de seguro seguiría dando golpes tras la mínima burla, prejuicio o injusticia. Aunque llego la adultez sigo dando golpes (no físicos) de sobrevivencia a la intolerancia. Gracias al conocimiento que se cocinó y a las armas que encontré en el camino.

En Puerto Rico se tiene la falsa impresión de que el racismo ha quedado en el pasado, yo sé que lo seguimos sufriendo, siempre diferente en sus variaciones y estilos, pero se sigue sufriendo.  Me desconcierta como nos hemos condicionado a ignorar para no identificar cuando se nos presentan conductas racistas, y así no detenernos a bregar con eso. Si atiendes la conducta racista eso va a resultar en que somos acomplejados, inseguros y problemáticos, solo por la responsabilidad de defender y pensar.

Los negros y las negras, muchos, a simple vista son muchos, han tirado los guantes aceptando por verdad que la forma de los pelos crespos está obligada a remediarse desde la raíz, “el defectito del negrito” borrarlo en el beauty, sacarla de la memoria para no ofender la vista de la señora que piensa que llevar el pelo natural, grande y abultado es de mal gusto. Mejor aún para gustarle al chico que quisiera meter su mano por la nuca y sentir el pelo liso, tal y como lo haría Brad a su Angelina  en una película, porque eso de tocar el pelo encrespado de la chica negra les daría cosa.

La maldición si existe y está en lo que hemos dado por buen gusto, bueno, lindo  y limpio. Esa es la verdadera maldición del pelo malo. Lamentablemente, todavía seguirá siendo pelo malo, pues las negras se sienten obligadas a alisar su cabello -y los hombres a rapar su cabeza-para sentirse atractivas, profesionales, arregladas, lindas, o por costumbre ya que muchas no saben ni como es su cabello, gracias a que las sometieron a una tradición de generaciones. Tradición a la que renuncié luego de verme detenidamente, defender que no estaba maldita sino que era diferente y que “enbeldá” el problema no era mío sino de ellos, de ellas, del resto que no se acepta y pretende modificar el asunto del pelo malo, la maldición negra con un alisado.

La creencia del “defecto de nacimiento”, nos ha obligado a ocultar el pelo natural para llevarlo lacio y cumplir con un requisito existencial y no ahogar la vista de algunos. Yo ando complacida con mi pelo natural luego de tanta inconformidad, que aclaro fue promovida por otros, no nació de mí, por lo pronto sigo alentando a mi hija de que ame los exuberantes ulotricos que la naturaleza nos dio y que siempre encendidos nos envían aire, ¡pa’ que no se nos caliente el cerebro con el que pensamos! Definitivamente, “pensar es un hecho revolucionario”, la cita no es mía la vi escrita en una pared de Buenos Aires.  Cuidado: ¡Soy afro-puertorriqueña, llevo afro!

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